Quieres menos malezas. Quieres un jardín más saludable. Y probablemente quieras evitar recurrir a herbicidas fuertes.
Suena como una ecuación simple. Pero la naturaleza rara vez obedece a matemáticas simples.
Entonces, ¿el acolchado realmente detiene las malas hierbas? ¿O es simplemente otro argumento de marketing para las tiendas de suministros para paisajismo?
Según los expertos, la respuesta es sí. Pero con una advertencia: hay que hacerlo bien.
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La ciencia detrás de la supresión de malezas
El acolchado no es mágico. Es física. Y biología.
La profesional de la jardinería Kelly Funk lo expresa sin rodeos. El mantillo funciona porque bloquea la luz del sol. Las malas hierbas son plantas. Las plantas necesitan luz para germinar. ¿Sin luz? Sin malas hierbas.
“Si las malas hierbas logran germinar, el mantillo hace que sea mucho más difícil romperlas”, explica Funk.
Es una barrera física. Una gruesa capa de material evita que los brotes débiles superen el peso de la materia orgánica.
El horticultor Justin Hancock está de acuerdo. Él llama al efecto “milagroso” por una razón.
La mayoría de las semillas que brotan bajo mantillo nunca ven el sol. Se esfuman. Mueren jóvenes. No maduran. No compiten con tus preciadas verduras o flores.
“Algunos estudios muestran que una buena capa puede evitar que crezcan hasta el 80 por ciento de las malas hierbas”, señala Hancock.
Ochenta por ciento. Esa es una reducción significativa. Pero no es cero.
¿Por qué? Porque el mantillo también afecta la humedad.
Al contrario de lo que podría pensarse, el mantillo mantiene la tierra húmeda. Las malas hierbas prefieren suelos secos y desnudos. El mantillo crea un microclima húmedo. Esto desalienta a muchas especies de malas hierbas. También evita que las nuevas semillas lleguen a la capa superficial del suelo donde necesitan aterrizar para germinar.
Más que solo control de malezas
Si cree que el mantillo es sólo para combatir las malas hierbas, se está perdiendo el panorama general.
El mantillo es una multiherramienta.
En climas secos, cálidos o ventosos, es fundamental. Funk señala que reduce la evaporación. Bloquea el agua en la zona de la raíz. Esto conserva el agua. Ayuda a su jardín a sobrevivir a las sequías sin un riego constante.
También regula la temperatura.
Las raíces odian los extremos. En verano, el mantillo mantiene frescas las raíces. En invierno, los mantiene calientes. Esta estabilidad reduce el estrés. Las plantas sanas combaten mejor las enfermedades. Crecen más rápido. Rinden más.
Y luego está el suelo mismo.
A medida que los mantillos orgánicos se descomponen, añaden nutrientes. Añaden materia orgánica. Mejoran la estructura. Ayudan al suelo a retener la humedad y a drenar adecuadamente. Este ciclo de descomposición alimenta el futuro jardín.
El mantillo también previene la erosión. La lluvia no hace que el suelo desnudo se convierta en escorrentía. El viento no se lleva la capa superficial del suelo. La cama permanece en su lugar. Parece ordenado. Parece pulido.
Elegir el material adecuado
No todos los mantillos son iguales.
Funk aconseja adaptar el material a sus objetivos específicos.
Para enriquecer el suelo: Utilice opciones orgánicas. Ladrar. Paja. Compost. Estos se descomponen y alimentan el suelo.
Para bajo mantenimiento: Utilice opciones inorgánicas. Grava. Goma. Estos últimos años sin degradarse. Pero no mejoran la salud del suelo.
Para huertos: Funk sugiere mantillo de paja u hojas. Son ligeros. No se enmarañan fácilmente. Dejaron pasar el agua.
Para árboles y plantas perennes: La corteza o las astillas de madera funcionan mejor. Imitan el suelo del bosque. Protegen las raíces poco profundas.
Por estética: Corteza. Cáscaras de cacao. Mantillo teñido. Estos se ven bien. Se destacan. Paja y hojas magras rústicas.
Para climas húmedos: Elija materiales que no retengan el exceso de humedad. Los mantillos pesados y densos pueden pudrir los tallos de las plantas en ambientes húmedos.
Para climas secos: Elija mantillos que retengan la humedad. Necesitas cada gota.
La aplicación importa más que el producto
Puedes comprar el mejor mantillo del mundo. Si lo difundes mal, fracasará.
No exceda las cuatro pulgadas.
Las capas más gruesas asfixian las raíces. Bloquean el oxígeno. Retienen demasiada agua. Crean condiciones anaeróbicas que matan a las plantas.
Extiéndelo uniformemente.
Y aquí está la parte crítica: evite los “volcanes de mantillo”.
Apilar mantillo contra tallos o troncos favorece la pudrición. A los hongos les encanta la materia orgánica oscura, húmeda y tranquila que toca la madera viva. Dale a las plantas espacio para respirar. Mantenga el mantillo a dos pulgadas de los troncos.
Además, tenga cuidado con las fuentes desconocidas.
Los mantillos teñidos pueden contener sustancias químicas nocivas si la fuente es cuestionable. Cíñete a proveedores conocidos y seguros.
Actualizar anualmente o dos veces al año. El mantillo se descompone. Se compacta. Pierde efectividad. Agregue una capa nueva cada uno o dos años.
Riegue antes de aplicar. Riegue después de aplicar. Esto ayuda a asentar el mantillo. Retiene el beneficio de la humedad de inmediato.
Otras estrategias naturales
El mantillo es poderoso. Pero no es la única herramienta de su arsenal.
Funk sugiere considerar estos controles naturales adicionales de malezas:
- Harina de gluten de maíz: Un herbicida preemergente que evita que las semillas de malezas germinen.
- Vinagre en aerosol: El ácido acético quema el follaje de las malezas al contacto. Bueno para malezas anuales.
- Agua hirviendo: Un método de fuerza bruta para entradas de vehículos y patios. Mata al contacto.
- Tirar con la mano: El método más directo. Efectivo si se hace antes de que cuajen las semillas.
- Deshierbe con llama: Utiliza calor para reventar las paredes celulares. Ideal para grietas en el pavimento.
- Plantación densa: Elimina las malas hierbas llenando los espacios vacíos con tus propias plantas.
Combínalos con mantillo. Capa tus estrategias.
No existe una solución milagrosa. Las malas hierbas se adaptan. Ellos evolucionan. Persisten.
Pero un jardín bien planificado y cubierto con mantillo los resiste mucho mejor que uno descuidado.
¿Los detiene por completo? Casi nunca.
¿Los hace manejables? Absolutamente.
El objetivo no es la perfección. El objetivo es un jardín que trabaje con la naturaleza, no en contra de ella. Comience con el mantillo. Agregue el resto según sea necesario. Mira lo que sobrevive.















































